Loewi, Otto (Premio Nobel de Medicina en 1936)
Recibió el Premio Nobel por: sus estudios sobre excitación y transmisión química de los impulsos nerviosos.
Importancia de la investigación galardonada: los impulsos nerviosos son una sucesión de reacciones químicas, de carácter eléctrico, que viajan a lo largo de la membrana celular y permiten llevar información entre unos tejidos y otros. Su estudio permite comprender las funciones básicas de la comunicación biológica. En el ser humano los impulsos nerviosos, por medio de la interfase electro-química en la sinapsis, determinan la transmisión de sustancias químicas que hoy en día se llaman neurotransmisores.
(Nació el 3 de junio de 1873 en Fráncfort del Meno; murió el 25 de diciembre de 1961 en Nueva York)
Fisiólogo, farmacólogo y médico estadounidense de origen alemán. Estudió en las universidades de Estrasburgo y Múnich, y fue profesor en las de Viena y Graz. En 1940 emigró a los Estados Unidos, donde fue nombrado profesor de la Universidad de Nueva York. Realizó trabajos sobre la diabetes (ideando la prueba que lleva su nombre, la cual permite diagnosticar la enfermedad del páncreas) y la acción de drogas como la epinefrina y la digital. Su descubrimiento más importante fue, no obstante, la transmisión química de los impulsos nerviosos, según el cual las neuronas se conectan unas a otras por medio de sinapsis, las uniones donde el cilindroeje o axón de una neurona se aproxima a cualquier parte de la otra o a las células de un órgano efector, sin llegar a establecer contacto directo. Existen distintas sustancias químicas que actúan como neurotransmisores. Algunas, como la acetilcolina, la adrenalina y la dopamina, son activadoras, es decir, provocan la activación de la neurona siguiente; otras, como las endorfinas y las encefalinas, son inhibidoras, pues impiden que la neurona se active. Hacia 1921 precisó la existencia de los neurotransmisores mediante un experimento, que consistió en la estimulación de ciertos nervios del corazón de una rana, provocando una disminución del ritmo cardíaco. Entonces extrajo el líquido intersticial y se lo inyectó al corazón de una segunda rana, cuyos nervios no estaban excitados, pero cuyo ritmo cardíaco se retardó igualmente, lo cual evidenciaba que alguna sustancia química hacía de intermediaria entre los nervios y el corazón (Alfonseca, 1999). En 1936 recibió el Premio Nobel de Medicina y Ciencias Fisiológicas, que compartió con Henry Dale, descubridor de la acetilcolina, la cual fue identificada en 1929 como el neurotransmisor de su experimento.